La longitud de un SMS se mide en segmentos, no solo en palabras. La codificación y los caracteres especiales pueden cambiar cuánto texto cabe; una versión personalizada o traducida también podría ser más larga que el borrador. Revisa el mensaje tal como lo recibirá el cliente. El objetivo es comunicar una instrucción clara y completa a un costo razonable, no redactar el texto más corto posible.
Conserva la información esencial
Identifica la tienda, explica la novedad pertinente e indica una sola acción siguiente. Antes de recortar las condiciones de la oferta o la información necesaria para darse de baja, elimina los saludos y los adjetivos repetidos. El cliente debería entender por qué le interesa el mensaje sin abrir el enlace solo para saber quién lo envía.
Redacta el mensaje en Sendvio y revisa su extensión y el uso estimado de segmentos con el contenido real. No supongas que hay un límite universal de caracteres para todos los idiomas o conjuntos de caracteres. Un símbolo o un carácter de un alfabeto no latino puede cambiar la codificación.
Entiende por qué un carácter puede cambiar el conteo
Un SMS común con codificación GSM-7 admite hasta 160 caracteres en un solo segmento y 153 caracteres por segmento cuando un mensaje más largo se concatena. Los mensajes Unicode suelen admitir 70 unidades de código en un segmento y 67 en cada segmento concatenado. Algunos caracteres ocupan más de una unidad y existen excepciones según la ruta de envío, así que el contador final es más confiable que contar las letras visibles.
Un emoji, un carácter que no admita GSM-7 o ciertos signos de puntuación pueden cambiar la codificación del mensaje completo. Por eso, dos borradores que casi parecen iguales podrían necesitar diferente cantidad de segmentos. La lección es revisar el texto final tal como se mostrará, no eliminar acentos significativos ni deteriorar un idioma para que el mensaje parezca más corto.
Incluye en la comprobación la identificación real del remitente, el enlace generado, la personalización y la información necesaria para darse de baja. Un enlace provisional o un nombre breve de ejemplo puede hacer que el mensaje parezca más corto de lo que será. Revisa cada versión lingüística por separado: la codificación y la extensión final pueden variar considerablemente.
Prueba la versión realista más larga
Los nombres personalizados, las etiquetas de productos y los enlaces generados pueden alargar el mensaje final respecto del ejemplo que aparece en el editor. Previsualiza un valor largo y otro vacío, y comprueba que el texto resultante siga siendo comprensible.
Por ejemplo, «Ya volvió la funda mediana de lino» comunica más que «Tenemos noticias emocionantes para ti». Usa un destino que corresponda a esa novedad. Evita presentar un enlace abreviado de manera tan vaga que el cliente no sepa qué página va a abrir.
Empieza por eliminar las palabras menos útiles
Considera este borrador: «Nos entusiasma mucho contarte que la funda mediana de lino que te interesaba finalmente vuelve a estar disponible hoy». La información útil es simplemente que la funda solicitada ya se puede comprar. Una versión inicial más clara sería «Ya volvió la funda mediana de lino que pediste». Luego añade la identidad de la tienda, el enlace pertinente y la información aplicable para darse de baja.
No elimines una condición que pueda cambiar la decisión del cliente solo para ahorrar espacio. Si la oferta se aplica a ciertos productos o termina a una hora determinada, conserva el sentido esencial y dirige a una página clara con todos los detalles. Un mensaje más corto pero engañoso no mejora una versión un poco más larga y precisa.
Evita reemplazar todas las palabras con abreviaturas. El cliente no debería tener que descifrar el mensaje; además, las abreviaturas poco conocidas pueden ser todavía más confusas en una traducción. Lee el borrador en voz alta antes de aprobarlo.
Compara juntos la claridad y el costo
Compara las versiones finales por su claridad y por su costo. Si un segundo segmento explica una condición esencial, quizá esté justificado. Si solo repite el entusiasmo o el saludo, elimínalo. Cuando el asunto requiere una explicación más larga, deja que el email o la página de destino amplíen los detalles y asigna al SMS un único propósito claro.
Envía una prueba a un teléfono real y revisa cómo se ve el mensaje. Comprueba a la vez la identificación final del remitente, el enlace, la personalización y la información para darse de baja. La estimación del editor ayuda, pero el cliente leerá esa versión completa.
Después del envío, revisa el uso real de segmentos y los cargos vigentes junto con las respuestas de los clientes y los resultados comerciales. Anota qué cambio hizo el mensaje más claro o modificó su costo. Conserva ese aprendizaje para la próxima campaña; contar menos caracteres no es la única forma de medir una mejora.